Un inesperado viaje a Camboya, octubre de 2018: recuperación de saberes y formas de vida ancestrales

Por Fernando Quilaqueo Calfuqueo

Coordinador Proyectos en Terreno MAPLE Microdesarrollo Chile

Miembro Comunidad Mapuche Llaguepulli

Noviembre de 2018

Versión en inglés: Haga clic aquí 

Para ver nuestra más reciente video-actualización desde el terreno donde figura Fernando y su trabajo por favor haga click aquí!

Una invitación inesperada…

Fue para nosotros un honor y un placer recibir de la Fundación PAWANKA una invitación para la Comunidad de Llaguepulli, a participar en una reunión de líderes indígenas de varios lugares del planeta ... ¡en Camboya! Yo nunca había estado en Camboya, ni el continente asiático. Camboya es un pequeño país en sudeste de Asia, con una población similar en tamaño a la de Chile, pero muy diferente social, económica y culturalmente.

Mi comunidad recibió una subvención por la Fundación Pawanka por primera vez otorgada en 2017 (con el apoyo de las Formas Indígenas de Conocimiento y Aprendizaje , una iniciativa de donaciones liderada por personas indígenas) para ayudarnos en nuestra transición hacia una agricultura más saludable, vinculada a nuestras semillas nativas y conocimiento ancestral. Con el apoyo de MAPLE Microdevelopment Chile, participé en la reunión en Camboya como representante designado por los líderes de la comunidad junto a dos integrantes más de la Comunidad, Fresia Painefil y Kelv Painefil, y también como miembro del equipo de gestión del programa de transición a la agroecológica junto MAPLE Microdevelopment Chile.

 

Foto 1.  La delegación a Camboya con miembros de la comunidad mapuche de Llaguepulli: Fernando Quilaqueo (centro), Kelv Painefil   (a su izquierda) y Fresia Painefil (segunda desde la derecha), octubre de 2018.

Foto 1. La delegación a Camboya con miembros de la comunidad mapuche de Llaguepulli: Fernando Quilaqueo (centro), Kelv Painefil (a su izquierda) y Fresia Painefil (segunda desde la derecha), octubre de 2018.

 Los objetivos del viaje.

Este viaje tuvo por finalidad participar en el  Intercambio Regional de Aprendizajes sobre Semillas, Seguridad Alimentaria y Agro-ecología, llevado a cabo  entre los días 22 al 26 de Octubre del presente, en la ciudad de Seim Reap, de Cambodia, organizado y financiado por la Fundación PAWANKA  y la Organización para la Promoción de la Cultura KUI de la Provincia de Preah Wijía de Cambodia y representó una ocasión para que los beneficiarios anteriores compartieran experiencias de sus iniciativas comunitarias. Para nosotros, como Pueblos Originarios, fue una oportunidad para discutir proyectos que hemos implementado y desarrollado sobre la recuperación de saberes y ancestrales (especialmente relacionados con la recuperación de nuestras semillas) y formas de vida (basadas en la relación entre seres humanos y naturaleza). La reunión tuvo un enfoque de género y holístico, en el contexto del cambio climático. Mujeres indígenas fueron convocadas a dialogar sobre soluciones agrícolas holísticas en sus comunidades, como la agricultura orgánica y la protección de los alimentos nativos.

Algunas de las comunidades e instituciones que participaron fueron: el anfitrión, la Organización para la Promoción de la Cultura Kui de la Provincia de Preah Wijía en Camboya (OPKC); Trinamul Unnayan Sangstha de Bangladesh (TUS); Comunidad Mizquito de Nicaragua; y la Comunidad Mapuche de Llaguepulli de Chile, Joan Carlin (Director de la Fundación Pawanka), Mariana López (Coordinadora de la Fundación Pawanka), Karla Busch (Ejecutiva de la Fundación Pawanka), y Yuri Futamura y Alan Zulch (de la Fundación TAMALPAIS ) (con sede en San Rafael, California), principales donantes de fondos PAWANKA, también participaron.

 

Lo que aprendimos de la reunión

Entre las principales experiencias y lecciones compartidas por las Comunidades participantes en esta reunión, puedo destacar la amplia similitud en los procesos de transformación económica, social y cultural producto de la colonización y las políticas estatales. También existe una lucha incesante por la autodeterminación y la conservación de los recursos naturales, que están amenazados principalmente por las industrias de la madera y el monocultivo, especialmente en Camboya y Bangladesh.

Pero también rescato la exitosa experiencia de las relaciones de colaboración entre la Comunidad Kui, a través del consejo de ancianos, y la policía local y provincial. Conjuntamente y a través de un plan estratégico, trabajan para proteger su bosque nativo ya recuperado y administrado por la propia Comunidad Kui. Esto sería impensable en el Wallmapu (territorio ancestral mapuche), donde la policía tiene intereses muy diferentes a la defensa de nuestros derechos colectivos.

 

Aliados internacionales para los Pueblos Originarios

Los aliados internacionales son clave para crear apoyo para los Primeros Pueblos que luchan por un Planeta mejor. Por ejemplo, el enfoque de colaboración de nuestros aliados internacionales en territorio Mapuche-Lafkenche ha sido el instalar y desarrollar herramientas y capacidades de autogestión en las propias Comunidades con respecto a los recursos naturales y la economía familiar, de acuerdo con los ciclos naturales y la cosmovisión Mapuche. Nuestro gran desafío a mediano y largo plazo es consolidar un equipo de autogestión en la Comunidad para liderar nuestras propias propuestas de desarrollo y ser cada vez más autónomos en los procesos de toma de decisiones al tiempo que fortalecemos a nuestros jóvenes para que se conviertan en los futuros líderes de nuestra Comunidades y economías familiares.

Aprendí que la Comunidad Kui, especialmente, mantiene intactas sus tradiciones culturales. Su relación con los bosques es de vital importancia para su economía y alimentación familiar, ya que el bosque tropical posee una gran biodiversidad de especies que constituyen la principal fuente de nutrición para las familias, además de proporcionar leña, cosecha de resina, pesca y ganadería. De manera colectiva realizan cultivos tradicionales orgánicos de arroz, tubérculo, maíz y porotos, muchos de ellas utilizando semillas tradicionales propias, incorporando técnicas en manejo de rotación y asociación cultivos. Los suelos del bosque, por su naturaleza, aún son muy fértiles y el ciclo productivo, por su condición de clima tropical, posee dos estaciones (invierno y verano) lo que les permite obtener hasta dos cosechas anuales, con abundante disponibilidad del recurso de agua durante todo el año. En sus hogares en la comunidad, cada familia posee un pequeño huerto familiar, para la producción de verduras y frutas tropicales como: coco, plátanos, mangos, dragon fruit, Jack fruit, Plátanos, etc.

Por otro lado, en nuestro territorio, debido a un clima templado con estaciones muy diferentes, los sistemas de cultivo son muy diferentes, con cosechas anuales, por lo que el ciclo de producción es menos dinámico. Sin embargo, al mismo tiempo, las culturas Kui y Mapuche son similares en su respeto por el sentido holístico del cuidado de las semillas, la tierra y la biodiversidad.

Foto 2.  Fresia Painefil y Fernando Quilaqueo, de la comunidad Llaguepulli.

Foto 2. Fresia Painefil y Fernando Quilaqueo, de la comunidad Llaguepulli.

 Visión para el futuro

Actualmente, como parte del equipo de gestión de la comunidad estoy desarrollando un plan de trabajo colaborativo entre la Comunidad de Llaguepulli y MAPLE Microdesvelopment Chile. Esto implica, por un lado, apoyar directamente a 12 familias que están en proceso de transición agroecológica, para fortalecer sus cultivos de quinua, papas nativas, verduras y frutas a través de la recuperación de semillas de ecotipos locales, sin productos agrotóxicos. Por otro lado, estamos trabajando en una propuesta comunitaria complementaria a la anterior y que se relaciona con la revalorización de nuestros activos ambientales. Estos son fundamentales para una transición con recuperación de suelos, humedales y aguas, y que través de la agroforestería, están vinculados a nuestro vivero comunitario. Desde su instalación, este vivero ya tiene un stock permanente de producción anual de especies multipropósito y nativas de la zona, que irán a restaurar la comunidad y el territorio.

La comunidad de Llaguepulli, culturalmente muy activa, es un referente a nivel nacional en el desarrollo de modelos de autogestión en el ámbito del turismo comunitario, la educación intercultural, la banca comunitaria (Apoyo Mutuo), entre otros. Nuestra visión a futuro es convertirnos también en referenyr para la restauración y conservación comunitaria de nuestro patrimonio alimentario y medioambiental indígena.

 

Conclusiones

Entre las mejores experiencias en este evento fueron, sin lugar a dudas, por una parte, el compartir acerca de nuestro programa de transición y restauración agroecológica en la Comunidad de Llaguepulli. También, en especial para mí, como miembro del equipo y coordinador en terreno de MAPLE Microdesarrollo, y además miembro de la comunidad, fue invaluable el ser testigo de los esfuerzos para fortalecer la Kume Monguen (buen vivir) que realizan pueblos y comunidades en otras latitudes.

 Hoy como nunca los  Pueblos Originarios necesitan de la filantropía y asistencia para llevar a cabo sus propuestas diseñadas desde una perspectiva endógena de acuerdo a sus propias necesidades, especialmente en áreas críticas como la recuperación de los activos ambientales y que está estrechamente relacionados con fortalecimiento a la estructura social de nuestros pueblos.

La formación de jóvenes líderes empoderados con herramientas para la autogestión comunitaria y con un enfoque de género es la visión de las instituciones como MAPLE y Pawanka, para lograr un desarrollo holístico e integral en nuestras comunidades. Es así como PAWANKA ha decidido continuar financiando por un nuevo año nuestro programa para fortalecer la economía y alimentación de nuestras familias, con un fuerte componente de fortalecimiento del equipo de gestión comunitario. Agradecemos tanto a MAPLE Microdevelopment Chile como a PAWANKA por su confianza en nosotros y la oportunidad de emprender este gran desafío.

Por último, quiero agradecer a todos quienes hicieron posible la concreción de esta importante experiencia: a todo nuestro equipo de gestión, a MAPLE Microdevelopment Chile, a mi familia y comunidad, y a PAWANKA.

 

Llaguepulli, pewv 2018

Foto 3.  Camboya

Foto 3. Camboya

 Editado y traducido al inglés por Teodora C. Hasegan, antropólogo sociocultural, Ph.D.

Fotos de Alan Zulch, Tamalpais Trust

El surgimiento de la Red de Viveros Lafkenche por Introfillmonguén (Biodiversidad eco-cultural) del territorio del lago Budi

Como sociólogo medioambiental con 20 años de trabajo colaborativo con comunidades y dirigentes mapuche, en este posteo me propongo proporcionar información, así como marcos conceptuales, a los lectores interesados en entender: por qué un simple proyecto como una red de viveros comunitarios, puede convertirse en un modelo con un impacto importante en la regeneración, no sólo de los bosques templados endémicas y humedales costeras, sino también del conocimiento indígena ecológico y cultural Lafkenche (gente del mar), así como de una economía más equilibrada con una fuerte papel de las comunidades, familias y mujeres indígenas.

Para la versión en Inglés pinche aquí

Los invito también a disfrutar de un pequeño clip sobre este esfuerzo colaborativo disponible en el canal YouTube de MAPLE haciendo clic aquí o en la imagen abajo!

Ignacio Krell Rivera, noviembre de 2018, La Araucanía, Chile.

Erosión del suelo y vulnerabilidad socioambiental en las tierras de Lafkenche en la Patagonia Norte

 La erosión de los suelos y la degradación de otros recursos ambientales fundamentales para la vida y la producción rurales, como el agua, la biodiversidad eco-cultural, y los ecosistemas acuáticos y terrestres, y la resultante devaluación de la agricultura en general, y la pequeña agricultura indígena en particular, son fenómenos globales que afectaron gravemente a la región de la Araucanía en la Patagonia septentrional, con un 28,6% de sus suelos erosionados (CIREN 2010) y las tasas más altas de ruralidad y pobreza en Chile, un país con ingreso de nivel medio pero altamente desigual.

En la región de la Araucanía -una enorme y alguna vez fértil sección de la Patagonia Norte, en el centro-sur de Chile, y en términos generales, el territorio histórico de la nación indígena Mapuche (Gente de la Tierra) – este grave daño a los suelos y otros recursos naturales es el producto de  de procesos desencadenados por la colonización violenta a fines del siglo XIX y principios del siglo XX del país ancestral y previamente autónomo de los Mapuche, no hace mucho tiempo cubierto por un grueso manto de bosque templado endémico.

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Lago Budi

Según un informe de la Universidad Mayor (2011), las principales amenazas socio-ambientales para el Lago Budi, el territorio ancestral de los Lafkenche (Gente del Mar), un Área de Desarrollo Indígena (ADI) desde 1996 cuyos humedales mega-diversos también se declararon como sitio de conservación prioritario en 2002, son las siguientes: “a) La erosión y degradación del suelo, que aumentan al desarrollar prácticas que no tienen en cuenta la capacidad del uso de la tierra y el tamaño de la propiedad; b) Pérdida de biodiversidad. ” (U. Mayor 2011, p. 6)

Como en muchas de las cuencas de la Región de la Araucanía, en el Budi las causas históricas de la degradación ambiental anteriormente mencionadas fueron provocadas por la colonización extractiva tardía del área, en este caso, por la empresa maderera “Compañía Colonizadora del Budi”, así como por la llamada “reducción” de sus habitantes indígenas: un término utilizado a fines del siglo XIX para describir el desplazamiento y el asentamiento forzoso de las familias indígenas en pequeñas parcelas en zonas costeras con fuertes pendientes. Esta “reducción” de las comunidades Lafkenche y su base de recursos fue seguida, a mediados del siglo XX, por la fragmentación gradual de las restantes tierras indígenas y la adopción por parte de pequeños agricultores Lafkenche de prácticas de cultivo e intensificación con insumos químicos promovidas por el Estado, aunque inadecuadas (Mariola 2018). Hasta el día de hoy, la presión de las actividades productivas y de subsistencia sobre bosques, suelos, aguas, ecosistemas; la acción del viento y el agua en superficies expuestas, taludes y bancos; y los impactos acumulativos de la introducción masiva de monocultivos de árboles exóticos con alta demanda hídrica, han causó una deforestación y fragmentación casi irreversible de los ecosistemas en la cuenca Budi, con las consiguientes pérdidas en la calidad de los suelos, el agua y la biodiversidad en toda la cuenca (Peña Cortes 2006, Universidad de Chile 2010).

Esta degradación ambiental de las tierras indígenas de Lago Budi, limita sus usos en las empresas familiares y comunitarias sostenibles como el turismo, la agricultura orgánica, la puesta en valor de berries y otros alimentos nativos, e incluso las actividades tradicionales, como el pastoreo y el cultivo de cereales y papas. Esto afecta negativamente a las economías de sus 15 mil habitantes, agrupados en 120 comunidades indígenas y dedicados principalmente a la agricultura de subsistencia, el turismo familiar y la artesanía.

En Budi, las tendencias históricas vinculadas a la degradación de los recursos ambientales y la vulnerabilidad socioambiental continúan impactando fuertemente a una nueva generación de Mapuche-Lafkenche, que está emigrando masivamente en busca de oportunidades económicas o a veces simplemente de sustento temporal en los grandes fundos. También peligra así la transmisión intergeneracional lingüística y cultural.

 

Comenzando a abordar la recuperación de introfillmongén.

Introfillmonguén, literalmente, “la diversidad total de vida interconectada”, puede traducirse ampliamente del Mapudungun como “biodiversidad eco-cultural”. Actualmente, MAPLE Microdevelopment Chile trabaja con 3 comunidades indígenas, Malalwe- Chanko, Allipen y Llaguepulli, todas en el municipio de Teodoro Schmidt y dentro de ADI Budi. En colaboración con múltiples actores, estas comunidades están desarrollando alternativas a la agricultura convencional, como el turismo cultural y el cultivo de cultivos, procesando y cocinando alimentos orgánicos nativos, ganando notoriedad nacional e internacional.

Con el apoyo de MAPLE Chile, estas comunidades, junto con un equipo interdisciplinario y asociados a través de programas con fondos nacionales e internacionales, han aprendido que al reincorporar en sus tierras árboles nativos y multipropósito (frutales y otros de baja demanda hídrica) permiten la recuperación de ecosistemas y activos y servicios ambientales que agrega valor a las tierras degradadas al tiempo que mejoran la calidad ambiental de la cuenca y sus sistemas hídricos, pesquerías y recursos bioculturales como el conocimiento indígena, en peligro de extinguirse, de la medicina herbolaria. Estas tres comunidades Lafkenche, con pequeñas donaciones del Fondo de Protección Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente (FPA-MMA) y proyectos internacionales, y el apoyo de la Corporación Nacional de Bosques (CONAF), el Instituto Nacional de Investigación Agrícola (INIA), la Municipalidad local, y ONG MAPLE Microdesarrollo, han establecido ya sus propios pequeños viveros nativos y frutales; han entrenado equipos de trabajo con habilidades técnicas y de gestión, y ahora buscan co-diseñar una estrategia asociativa para alcanzar sustentabilidad, impacto y escala. Y, a través de talleres de capacitación conjunta e intercambios de aprendizaje de comunidad a comunidad, información y material genético (semillas y clones), estas tres comunidades también han establecido una base para construir ahora una red de viveros comunitarios para abordar de manera efectiva la gestión ambiental integral de la cuenca.

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Los líderes comunitarios que trabajan con el equipo de MAPLE Chile y otros aliados, se han dado cuenta de que, además de los factores históricos de degradación ambiental mencionados anteriormente, existe una brecha en el suministro de especies nativas y multipropósito por parte de entidades públicas y privadas del área, y una carencia de recursos, incentivos y metodologías de colaboración que podrían involucrar a pequeños propietarios indígenas en la incorporación de estas especies a sus tierras y economías,  excluyéndose así la posibilidad de que las propias comunidades Lafeknche puedan  curvar el daño mediante la reincorporación de una cobertura vegetal biodiversa . Hemos encontrado, por ejemplo, que de los 250 viveros comerciales registrados en la región de la Araucanía, solo 15 están ubicados dentro de los 5 municipios costeros, siendo éstos algunos de los más afectados por la deforestación, la erosión y la vulnerabilidad socio-ambiental; y, de estos viveros, sólo 2 producen árboles nativos o frutales (Fuente: Registro de Viveros SAG).

La Red de Viveros Lafkenche abordará esta brecha en tanto:

  1. Los viveros comunitarios pueden ser motores para la reforestación y regeneración de activos ambientales a lo largo y ancho de la cuenca, alentando la incorporación de la cobertura de vegetación biodiversa al ofrecer incentivos a través de una oferta relevante a nivel local y a bajo costo;

  2. Estos viveros comunitarios, a través de una estrategia asociativa, pueden llegar a ser económicamente sostenibles, al tiempo que generan un excedente que puede invertirse en la promoción de los objetivos sociales y ambientales de las comunidades asociadas.

En resumen, la Red de Viveros por Itrofillmonguén, o biodiversidad eco-cultural del Lago Budi, puede convertirse en un modelo de autogestión ambiental de Lafkenche con potencial para regenerar el itrofillmonguen de Budi, actualmente en peligro, deteniendo la cadena de consecuencias de la extracción y marginación, revalorizando las propiedades indígenas y restaurando los recursos de la cuenca, mejorando su potencial turístico y agroecológico, de manera sustentable y con plena participación y autogobierno de entre 3 a 120 Comunidades Indígenas el ADI Budi.

 

MAPLE ayuda a una Red de Viveros de Árboles Nativos a emerger de las necesidades y capacidades del territorio

El papel de la ONG MAPLE Microdesarrollo, el socio principal de este proyecto, es co-crear capacidades, equipos de trabajo y herramientas y métodos apropiados y de bajo costo para promover desde dentro de las propias comunidades el desarrollo ambiental, social y financieramente sostenible de la cuenca. Fernando Quilaqueo, un agro-ecólogo comunitario y coordinador de campo de la ONG MAPLE, explica:

“Las herramientas y técnicas que hemos desarrollado durante algunos años en el contexto de nuestro programa de restauración ambiental comunitaria que hemos llamado Liftuayiñ taiñ Lewfu, se implementaron por primera vez en la comunidad Allipén y luego se replicaron en las comunidades de Llaguepulli y Malalwe-Chanko.   En cada temporada de siembra, hemos podido incentivar a varias familias (actualmente 60) para cerrar espacios dentro de sus predios para plantar especies nativas como Maiten, Notro, Maqui, Pilo pilo, Hualle en cortinas de árboles multipropósito, zonas de amortiguación de Menoko (manantiales naturales) y humedales, así como para el restablecimiento de bosques en pendientes erosionadas a través de curvas de nivel y zanjas de infiltración en laderas. Desde la implementación inicial de estas técnicas agroforestales, hemos visto un gran avance, tanto en la valorización de los recursos naturales y humanos como en el progreso en la restauración de nuestro territorio. Hasta ahora se han plantado más de 5000 árboles nativos, y ahora que tenemos nuestros propios viveros comunitarios para la producción de plantas nativas que son de gran interés para el plan de restauración de nuestras comunidades, podemos esperar un impacto positivo de largo plazo en nuestro territorio, la cuenca de Budi.”

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Nuestro equipo dando un paseo en la Comunidad Allipén: Se pueden observar las cortinas de árboles creadas para recuperar activos ambientales.

MAPLE y nuestros socios y colaboradores de la comunidad también están desarrollando un enfoque en el papel de las mujeres y los jóvenes en la propagación y el cultivo de, y en la agregación de valor a, bayas o berries nativos como la murta (ugni molinae) y el maqui (aristotelia chilensis)Lamngen (hermana) Olga, una de las dos mujeres a cargo del Vivero de árboles de Allipén que participa en procesos de desarrollo de capacidades desde 2016, dice que, para ella, ser responsable del proyecto, “es un orgullo, en primer lugar, y quiero agradecer a la Comunidad y a quienes nos apoyaron para instalar este vivero, porque nunca pensamos en tener un vivero aquítan cerca, tan cerca de  casa. Empezamos con poco, no sabíamos nada y hemos aprendido mucho”.

Al reflexionar sobre los problemas más amplios que conectan este proyecto con la identidad, el entorno y las economías, Olga agrega: “Las plantas que son nativas, que son nuestras propias, propias Madre Tierra, están desapareciendo. Ahora están plantando sólo eucaliptus y pinos, y ya no vemos plantas nativas en nuestras tierras. Con mi familia, en ese sentido estamos bien, porque ahora podemos tener estas plantas murta.” Lamngen Juanita, su compañera de trabajo en el vivero, agrega en relación con la propagación y reincorporación a las bayas nativas murta o üngi (u gni molinae ) a las tierras y economías de Lafkenche : “La murta da una fruta roja, que puede hacerse mermeladas y postres, y quizás otras cosas que aún no sabemos: ¡Escuché que se hacer un helado muy bueno!”

 

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Huerto de murta piloto instalado en la comunidad Allipén en 2016

Durante 2017, el primer vivero instalado en 2015, gracias al esfuerzo de regeneración colaborativa antes mencionado, pudo entregar plantas localmente, donando especies, valuadas en 1 millón de pesos, a miembros de la comunidad, y alcanzando ventas de alrededor de 200 mil pesos a particulares, lo que permitió cubrir algunos costos operacionales. Por lo tanto, 80 familias afiliadas a 3 comunidades indígenas ya se están beneficiando de los impactos ambientales asociados con el acceso a un suministro de plantas nativas y multipropósito, relevantes a nivel local, biodiversas y de bajo costo. Cada invernadero también genera 2 empleos, beneficiando directamente a 6 familias locales con capacitación y trabajo estable y digno. Por otra parte, el inventario de los 3 viveros sigue creciendo, en número y diversidad, y las comunidades, con la orientación de los asesores externos, han visto la oportunidad de solventar por sí mismos la operación sostenida de viveros a través de la comercialización asociativa de una parte de la producción, lo que evitaría que los programas se cierren debido a la falta de apoyo externo para los encargados.

Todas estas capacidades y activos de propiedad comunitaria ofrecen hoy una base sólida para un modelo de regeneración territorial bajo gestión indígenas y auto-sustentable. De ahora en adelante, el desafío será acordar e implementar estrategias adaptativas para explorar el potencial de esta propuesta endógena Lafkenche para la regeneración eco-social bajo control indígena, que puede tener las siguientes y cruciales ventajas con respecto a las ofertas y propuestas provenientes de sociedad chilena dominante:

  1. Genera el intercambio, ingresosy promueve la autofinanciación, por lo que no depende de subsidios externos más allá de las fases iniciales de instalación e incubación; por el contrario, puede generar ingresos, activos comunitarios y empleo de manera ambiental, social y financieramente sostenible.

  2. Genera una oferta local de árboles, biodiversos, culturalmente relevantes y de bajo costo,dirigidos a las comunidades locales, que además pueden ser subsidiados con los ingresos producidos por las operaciones comerciales de los mismos viveros.

  3. Estimula la participación local mediantela generación de niveles de confianza, flexibilidad y adaptabilidad sin precedentes en los programas de “arriba hacia abajo”, mediante el respeto y aplicación de protocolos culturales y reconociendo el papel de las autoridades propias del Pueblo Mapuche a través de mecanismos pertinentes de toma de decisiones y auto-gobernanza.

  4. Abre espacios para el diálogo global sobre el conocimiento ecológico,al estimular la colaboración intercultural de científicos y sabios y sabias mapuche para generar conjuntamente el conocimiento y las reservas físicas de recursos genéticos (semillas de plantas, arbustos y árboles autóctonos) imprescindibles para la restauración del territorio.

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La replicabilidad y la escalabilidad están en el corazón del modelo, que se origina en la asociación de 3 Comunidades que trabajan juntas para elevar la calidad y el volumen de suministro y, por lo tanto, lograr la sostenibilidad. En el corto plazo, el modelo permite la incorporación de más viveros dentro de ADI Budi, donde la Red y su principal aliado, la ONG MAPLE Microdesarrollo Chile, podrán apoyar la creación de nuevos viveros hasta que la autogestión ambiental alcance el nivel y escala necesarios para amdinistrar el manejo regenerativo integral de la cuenca. Además, el modelo, una vez probado, será transferible a otras tres ADI establecidas en territorios ancestrales Mapuche, junto con el aprendizaje y los métodos generados desde el territorio Lafkenche de Lago Budi. Apoyado por un equipo interdisciplinario en el territorio, este modelo promoverá la participación, la asociatividad y el autogobierno económico, cultural y socioambiental de Lafkenche en el lago Budi.

Como empresa comunitaria, la Red apoyará el marketing asociativo, lo que permitirá a los asociados ofrecer, de manera sostenible, un servicio socio-ambiental crucial a entre 3 y 120 comunidades ADI: una oferta de árboles nativos y multipropósito a bajo costo, que serán subvencionados por ventas a precios de mercado a clientes externos, fomentando así su incorporación en los pequeños predios familiares.

Además, como modelador de políticas públicas, en el marco de las 4 ADI establecidas en la zona sur, el modelo demostrará que el apoyo para las etapas de instalación e incubación de las redes de viveros comunitarios puede ser efectivo, eficiente y de alto impacto, generando valor para las tierras indígenas además de promover la autogestión ambiental y económica en estas comunidades.

Si desea formar parte de este esfuerzo de colaboración intercultural, puede contactarnos en maplemicrodevelopment.org o directamente en alison.guzman@maplemicro.org o ignacio@maplemicro.org.

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Desde 2013, el equipo interdisciplinario de la ONG MAPLE Microdesarrollo, compuesto por los codirectores Alison Guzmán (MA.) e Ignacio Krell (MA.) (para bíos, haga clic aquí ) y sus más de 10 colaboradores en 3 comunidades del Budi, ha llevado a cabo el proceso de co-diseño  de herramientas de gestión de recursos culturales (Proyecto conjunto con la Asociación de Emprendedoras Kuzao Zomo desde 2016),  gestión de microfinanzas comunitarias (Rekvlvwun – Grupo de Apoy Mutuo Llaguipulli 2013, Banco de Materiales para Artesanos 2017), y gestión ambiental (viveros 2015, 2016, 2017; recolección de agua de lluvia 2017, agroforestería regenerativa y huertos de berries nativos; recuperación de semillas orgánicas y del suelo 2016, 2107, 2018). En el área de gestión de activos ambientales, el equipo colabora con actores involucrados en la temática de la degradación y devaluación de activos ambientales indígenas: el Municipio de T. Schmidt, CONAF, INIA Carillanca, el Centro Experimental de Huelemu y la Fundación Kennedy, con apoyo de fuentes nacionales (MMA – Fondo de Protección Ambiental Indígena 2015, 2016 y 2017) y fuentes internacionales, como International Foundation, Fondo de Guardianes de la Tierra, Fondo Pawanka –Indigenous Ways of Knowing and Learning Fund, y The Bay and Paul Foundations, entre otros.

 

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Referencias

Departamento de Ciencias Ecológicas Facultad de Ciencias como Universidad de Chile (2010) Análisis del Impacto Económico y Social y Objetivos de laCiudad Ambiental del Lago Budi. Laboratorio de Modelación Ecológica, Santiago, Chile.

Flores, Juan P., Martínez, Eduardo (2010) Determinación de la erosión actual y potencial de los suelos de Chile. Publicación CIREN N ° 139. http://bibliotecadigital.ciren.cl/handle/123456789/2016

Mariola, Matthew J. (2018) Fertilidad limitada, tierras limitadas: barreras para la sostenibilidad en una comunidad agraria chilena.” En “Sostenibilidad de los agroecosistemas”. IntechOpen. Disponible en https://www.intechopen.com/books/sustainability-of-agroecosystems/limited-fertility-limited-land-barriers-to-sustainability-in-a-chilean-agrarian-community

Peña-Cortés, Fernando et al. (2006) Dinámica del paisaje para el período 1980-2004 en la cuenca costera del Lago Budi, Chile. Consideraciones para la conservación de sus humedales. Ecología Austral 16: 183-196. http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1667-782X2006000200009

Universidad Mayor de Chile (2011) Documento de diagnóstico: Estudio de Riesgo y Actualización PRC de Saavedra. Temuco, Chile.http://www.observatoriopanamericano.org/WKP/RECURSOS/OTROS%20DOCUMENTOS/CHILE/INFORMES%20CH/Estudio%20de%20Riesgo%20y%20Actualizacio%CC%81n.pdf

 

ADI- Área de Desarrollo Indígena

CONAF – Corporación Nacional Forestal

INIA – Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria

MMA – Ministerio de Medio Ambiente

SAG –Servicio Agrícola Ganadero