Construyendo de Nación a Nación

Por Alison Guzman

20 de junio de 2019

Traducido por Ignacio Krell

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Hoy en día, de repente, todos están por la "causa indígena". Cuando comenzamos este trabajo con las comunidades mapuche en Chile hace 6 años, los problemas de los indígenas no estaban priorizados y, en cierta medida, eran invisibles en los medios de comunicación tradicionales. Producto de la campaña #NODAPL, en América del Norte solo recientemente se ha convertido en un tema candente, la #descolonizacion, junto a términos y hashtags que han ganado popularidad de redes sociales.

 

Edgar Villanueva, de la Nación Lumbee, llama la atención sobre el vínculo entre el mundo de la filantropía y el hecho de que los nativos americanos están recibiendo menos fondos. Su reciente libro, Decolonizing Wealth, "proporciona un análisis provocativo de las dinámicas coloniales disfuncionales en juego en la filantropía y las finanzas" y hace referencia a "Los Nuevos Colonialistas" que, según la Foreign Policy (Política Exterior), por nombrar algunos, serían Oxfam, Doctors Without Borders y Mercy Corps, por no mencionar la Fundación Bill y Melinda Gates.

 

Según Inside Philanthropy, los nativos americanos representan aproximadamente 5.4 millones de personas, lo que representa casi el 2 por ciento de la población de los EE. UU. Pero el apoyo filantrópico sigue siendo bajo, con menos del 0.5 por ciento de los dólares de subvenciones de la fundación anual en los Estados Unidos. A pesar de esto, según un informe del Instituto de Desarrollo de las Primeras Naciones en 2018, Inequidad Creciente: Grandes Fundaciones Donando a Organizaciones y Causas Nativas Americanas, los filántropos en los Estados Unidos están dando menos aún a las organizaciones nativas americanas, mientras que el número de causas y grupos ha aumentado. De 2006 a 2014, las donaciones anuales de grandes fundaciones disminuyeron en un 29%, o una reducción de $ 35 millones en fondos, que se otorgaron en su mayoría a organizaciones sin fines de lucro, no controladas por Pueblos Originarios, apoyando causas nativo americanas.

 

Lo mismo podría decirse de la situación en Chile, donde las industrias extractivas ironicamente tienen un rol filantrópico importante, pero donde el apoyo a las causas e inversiones en el desarrollo mapuche son inadecuadas y mínimas. Dicho esto, la mayoría de las iniciativas que provienen de las comunidades mapuche se basan casi en su totalidad en pequeños subsidios del gobierno para oportunidades de "espíritu emprendedor". Las comunidades indígenas en general en América del Sur, incluido Chile, son consideradas por los gobiernos como parte del problema, y no como la solución. Vamos a apoyar más emprendimientos (pequeñas empresas), dicen. Espera, ¿para cuántas comunidades? No importa, simplemente dividámoslo en pequeños subsidios.

 

MAPLE Chile

 

MAPLE Chile colabora con comunidades mapuche sólo por invitación. Hasta la fecha, hemos sido invitados por cuatro comunidades de los territorios costeros ancestrales del lago Budi, y estamos trabajando allí con grupos locales de comunicación mapuche, como la Escuela de Cine Mapuche y la Red de Radio Comunitaria Werken Kurruf. MAPLE también incorpora una amplia red de colaboradores chilenos y externos, entre ellos el Municipio de Teodoro Schmidt, CONAF, Centro Experimental de Agroforestería Huelemu (Chile), Fundación Kennedy (WWT Chile), Fundación Nucleo Nativo (Chile), y A2Delante (Canadá). 

 

Pronto, a través de un Hub (o Laboratorio Experiencial) de MAPLE para Economías Indígenas del Buen Vivir (Kume Mongeleal) esperamos servir a las comunidades en el área de Budi y también nuevas redes cerca de la región de Villarrica, donde estamos sentando base. Con este fin, se están ensamblando múltiples socios locales y globales a través de un proceso de consentimiento plenamente participativo que involucra a nuestros asociados comunitarios y autoridades tradicionales mapuche, que son los guardadores de las tierras en las que operaremos.

 

Desde 2012, en MAPLE Microdesarrollo Chile hemos estado trabajando como un equipo de campo de inserción comunitaria, prestando servicios como conectores a nuestra misión con comunidades mapuche en el sur de Chile, que reúne apoyo para la creación holística de activos indígenas, es decir, tomando los puntos fuertes de una comunidad y creando formas para el crecimiento sostenible de los activos de la comunidad bajo administración de los mismos pueblos indígenas. Una tarea muy difícil de asumir, debo decir. Sin embargo, con orgullo y gracias a The Bay y Paul Foundations que ha creído sin cesar en nuestro trabajo, nos seguimos enfocamos en lo que las comunidades ya tienen, y no en aquello que no tienen. Entendemos que con lo que ellas ya tienen, las comunidades pueden comenzar a proporcionar estratégicamente un mejor futuro para sus familias y su región a través de la construcción de activos indígenas.


 

Desde 2017, MAPLE y las comunidades Budi se están uniendo en redes de agricultura orgánica (quinua) con la comunidad de Epucura, una de las comunidades vecinas de Villarrica. La visión de MAPLE Chile es fortalecer estos vínculos comunitarios en la región, mediante la difusión estratégica de herramientas y metodologías para construir la riqueza de las comunidades indígenas y sus activos tradicionales, para lo que también hemos iniciado diálogos con Corporación Newen, una ONG histórica liderada por practicantes mapuche. Los aliados internacionales y el apoyo van de la mano con esta visión. Actualmente, estamos en conversaciones con la Universidad de Oregón, el Instituto de Artes Indígenas Americanas y, a principios de marzo, con la Nación T'souke en Canadá (Isla de Vancouver, Columbia Británica), mientras nos preparamos para lanzar un Hub colaborativo con sede en Villarrica. Una bella ciudad de tamaño mediano en el corazón del país mapuche.

 

Nuestra transición al Hub nos permitirá crear redes de colaboración con más aliados y socios mapuches, y un enlace a los centros universitarios con sede en esta ciudad. Esto llevará a una mayor difusión y un mayor impacto de las herramientas para el empoderamiento económico y la descolonización. Ya hemos establecido una asociación con Fundación Kennedy, una ONG con personal en Villarrica que apoya un proyecto de conservación de humedales cercano a esta ciudad. La ecologista de ascendencia mapuche Lorena Ojeda visitó la comunidad de Llaguepulli para evaluar los indicadores de un programa conjunto para la restauración de humedales en la cuenca del Budi, a través de los viveros nativos de la comunidad desarrollados conjuntamente por MAPLE.

 

Filantropía MAPLE Chile 

 

En el pasado, en nuestras expectativas de crecer, consolidar nuestros equipos y formalizarnos como una sucursal en Chile, nos hemos encontrado con barreras filantrópicas. Hoy día, nuestra misión sólo puede alcanzar un mayor impacto si hacemos la transición a un siguiente nivel de colaboración y recursos, para consolidar nuestro personal y abrir un espacio real para la creación de redes y conexiones con filántropos, universidades, Primeras Naciones en las Américas, e individuos como ustedes. 

 

Un lindo desafío, por cierto. ¿Cómo nos presentamos como un grupo no nativo que respalda de manera auténtica las causas que consideramos relevantes para las comunidades nativas y el planeta? (Abordando el cambio climático, por supuesto). ¿Cómo formamos redes, como organización con estatus sin fines de lucro en Estados Unidos, con filántropos de América del Norte, por causas en América del Sur? ¿Cuál puede ser nuestro papel aquí en tierras ancestrales mapuche, después de 6 años como equipo de campo integrado en la construcción de activos mapuche? 

 

Hay algunas señales alentadoras de que no estamos solos en estos esfuerzos. Hablemos sobre la construcción Nación a Nación (en el contexto de primeras naciones- pueblo originarios) de economías generativas.

 

Las iniciativas de la comunidad nativa en ambos hemisferios americanos son muy similares. Tomemos, por ejemplo, el Instituto de Permacultura de Árbol Floreciente  de los Pueblos de Nuevo México, en el sudoeste de los Estados Unidos, y vinculamos esto a nuestro propio Grupo de Apoyo Mutuo co-diseñado aquí en la Patagonia Norte con la Comunidad Mapuche Llaguepulli, manteniendo formas de Vidas tradicionales para conectarse con alimentos sanos y vivos. O miremos hacia las comunidades indígenas de América del Norte que rechazan proyectos de energía no indígena, para trabajar en favor de la energía sostenible liderada por las propias comunidades en sus tierras.

 

Regresemos al 13 de marzo de 2019, cuando fuimos a recoger al aeropuerto aquí en la Región de la Araucania, al Jefe Gordon Planes, su hijo Ryan Planes y Andrés Ibañes de A2Delante, con sede en Canadá (un equipo que también trabaja como asesores externos para comunidades nativas, tanto en Chile como en Canadá, con sede en Montreal). El jefe Gordon proviene de la Nación T´souke, de los Salish de Estrecho, con unos 260 miembros registrados de la isla de Vancouver, Columbia Británica, Canadá. Si estás en el noroeste del Pacífico (¡hola mis colegas oregonianos!), ellos reciben visitas de todo el mundo para ver sus proyectos liderados por la comunidad.

 

Él voló desde un lado del continente al otro para encontrarse con las Primeras Naciones del Pacífico Sur: el Pueblo Mapuche-Lafkenche del territorio ancestral Lago Budi o Ayllarewe Budi. De hecho, uno de nuestros primeros intercambios tuvo que ver con eso: ¿quién puede decir que sus ancestros, de cualquiera de las regiones del Pacífico, no viajaron millas en sus canoas para intercambiar y compartir conocimientos entre sí? Después de todo, las culturas indígenas vinculadas a las canoas, la pesca y las travesías marítimas viajaron de manera expansiva por todo su territorio explorando la flora y la fauna, para sustentarse, y para saciar su sed por lo desconocido. No sorprende, por ejemplo, que las culturas polinesias terminaron en el sur de Chile hace miles y miles de años. ¿Quién dice que esto no es cierto para los Pueblos Salish costeros? Los científicos, los genealogistas y los arqueólogos aún se están poniendo al día con la posibilidad de que el intercambio marítimo sea en realidad mucho más amplio de lo que se creía con las evidencias disponibles. Deberemos esperar pacientemente las actualizaciones para confirmar lo que las Primeras Naciones ya se conocían entre sí.

 

La Nación T´Sou-ke es famosa por los proyectos de desarrollo administrados por la comunidad. Gracias al Jefe Gordon, quien ha sido jefe de la Primera Nación T'Sou-ke desde 2007, su comunidad se ha embarcado en un proceso de 100 años para construir una nueva visión comunitaria que se centre en la autonomía, la seguridad alimentaria, el renacimiento cultural y el desarrollo económico. .

 

Bajo su liderazgo, la Primera Nación T'Sou-ke se ha convertido en un líder en energía renovable y verde, al lanzar un proyecto modelo de micro-red solar. La comunidad ha generado electricidad a través del proyecto durante más de una década y ha atraído la atención internacional para la iniciativa. Puedes encontrar más información en su sitio web Tsoukenation.com , donde descubrirás Primeras Naciones que están organizadas y tienen sus prioridades claras como comunidad. De hecho, la creación de riqueza para su propia comunidad, en todo lo que esto abarca, ya sea pesca o energía, es lo que construye la cultura y la resistencia de la comunidad.

 

Salto a 2019, ahora tienen invernaderos extensos no sólo para cultivar sus propios alimentos, sino también para ingresar a los mercados internacionales de cultivo natural de ostras, camarones, almejas y salmón. Todo esto porque su filosofía es tener un impacto mínimo en la Madre Tierra, coexistir con Ella y asegurar un futuro para las próximas generaciones. Sin mencionar que su entorno sigue intacto y abundante.

 

Me gustaría citar un discurso del jefe Gordon Planes durante una reunión que tuvimos con él y las familias de la comunidad mapuche de Malalwe-Chanko:

 

"Tal vez un día podría suceder: traer a nuestra juventud aquí, a reunirnos con la Juventud Mapuche, que enviará esa luz positiva al mundo sobre cómo ha vivido nuestra gente desde tiempos inmemoriales: con una huella leve en la Madre Tierra. Las palabras que transmito en casa son las que digo ahora. Y las palabras que también diré a los gobiernos: que hay un buen trabajo (en conjunto) que hacer en el futuro. Y esto lo supimos durante mucho tiempo.”

 

"La responsabilidad se transmite a nuestros hijos bajo la guía de nuestros mayores para mantener vivo el viaje. Creo que hay mucho trabajo que podemos hacer juntos, y creo que lo haremos porque lo que personalmente pienso es que el mundo tiene para cambiar, y se están acercando a los pueblos indígenas para que los aconsejamos sobre cómo vivir de una manera adecuada. Así que creo que esto es sólo el comienzo. Y no creo que tengamos una palabra en nuestra cultura que se refiere al concepto de “nunca vernos de nuevo”. Nuestros mayores me dijeron una vez, que los pueblos indígenas saben cómo comunicarse entre sí y no importa lo lejos que se encuentren. Y hemos estado haciendo esto durante mucho tiempo. Veo la oportunidad de que esto pueda avanzar ahora.”

 

¿Ven? Yo no podría haberlo dicho mejor.

 

Menciona el hecho de que los pueblos indígenas pueden trabajar juntos. La importancia de vincular a los jóvenes nativos entre sí. Dijo que muchos se están acercando a las comunidades indígenas para pedirles consejo (por supuesto, ¡el estado de nuestro Planeta Tierra es muy preocupante!). Y dijo que la comunicación entre los pueblos es importante, sin importar la distancia. Construcción de primera nación a primera nación.

 

Entonces, ¿dónde estamos nosotros en todo esto? Somos los conectores. Organizaciones como A2Delante y MAPLE Microdevelopment Chile pueden ser naves conectoras entre las Primeras Naciones. Las comunidades se necesitan mutuamente para reconstruirse. Y para lo que vale el término "comunidades" un mundo cada vez más globalizado, me refiero a las comunidades tradicionales que han vivido en sus tierras durante miles y miles de años. ¡Y Todavía están allí! Y los jóvenes de hoy están más activos que nunca.

 

Los nativos americanos en Filantropía están trabajando para brindar más apoyo y servicios filantrópicos mejor informados a los nativos. Según su artículo When Eagles Hatch: nativos americanos en filantropía y activismo juvenil nativo publicado el 19 de marzo de 2019, están trabajando para construir: "una red de organizaciones sin fines de lucro, comunidades tribales, fundaciones y líderes de comunidades nativas y no nativas comprometidas, para involucrar, aprender y compartir recursos y mejores prácticas basadas en valores y tradiciones nativas.”

 

Cada comunidad, como una cama de flores dentro de un jardín, está impulsando sus ideas de riqueza comunitaria en coexistencia con la Tierra, al mismo tiempo que se hace frente al Cambio Climático. Debido al conocimiento y la sabiduría transmitidos por cientos de generaciones, estas contienen valiosos aportes para nuestras sociedades occidentales. Podemos trabajar con ellos por la transición de sus comunidades hasta convertirse en los nuevos centros de riqueza comunitaria del futuro, donde convivimos con ellos en un contexto postcolonial.

 

Como lo expresa Marjorie Kelly, vicepresidenta ejecutiva y miembro principal de The Democracy Collaborative, lo que realmente necesitamos es ser dueños de nuestro futuro a través de las economías generativas . Estamos de acuerdo con el sentido de su trabajo a través de The Learning / Action Lab para Community Wealth Building, un proyecto de cinco años que trabaja con organizaciones nativas americanas para crear riqueza en las comunidades indígenas, como conectores.

 

Estamos ansiosos por profundizar en una nueva etapa como aliados y simpatizantes externos. Al igual Marjorie Kelly su visión de crear economías generadas por la comunidad, o Katherine Gibson (a la que tuvimos el placer de conocer en 2018), una geógrafa económica feminista y cofundadora de la Red de Investigación de Economías Comunitarias (CERN) y de las Economías Comunitarias. Colectivo (CEC), a MAPLE Microdevelopment Chile, como colaboradores externos de comunidades indígenas, podemos ser conectores y filántropos para comunidades que buscan su camino hacia la resiliencia ambiental, la descolonización económica y la auto-sostenibilidad. Hay tanto que podemos construir juntos, creando y potenciando espacios institucionales de colaboración, para compartir aprendizajes inter-indígenas, co-diseñar métodos, iniciar el apoyo global de comunidad a comunidad y, lo más importante, avivar la esperanza.

 

Este llamado tiene dos direcciones: trabajar y aprender de las comunidades tradicionales basadas en la tierra y sus formas de coexistir con la naturaleza; y al mismo tiempo, aprovechar la oportunidad para crear un faro para la esperanza, de que es posible vivir en un mundo donde las sociedades tradicionales pueden enfrentar los desafíos de la globalización, la contaminación y la deforestación, difundiendo sus mejores prácticas y conocimientos, y sobreviviendo como Comunidades saludables. La coexistencia con nuestro planeta es la resiliencia.

 

¿Idealista dices? No. La esperanza hoy es una cuestión práctica. Mira a tu alrededor. ¿Estás en un mundo de soluciones? Si no cambiamos el estado de las cosas, estamos torpemente guiando a nuestras sociedades y generaciones futuras a un abismo insostenible. Y, sin embargo, creo que se está produciendo un cambio y que se está produciendo una transición, porque creemos en las comunidades de las Primeras Naciones y en sus líderes visionarios.

 

Quizás un paso en la construcción inter-nacional es compartir las experiencias con los demás. Experiencias de las que pueden aprender mutuamente y compartir resultados. A través del aprendizaje mutuo y el establecimiento de lazos de colaboración, como lo ha hecho la Nación Tsouke con la Nación Mapuche-Lafkenche, donde los jóvenes pueden viajar a las comunidades de los demás y participar y aprender allí sobre qué significa re-construir una nación y preparar a una comunidad para el futuro. Vemos que esto sucede en las Américas: jóvenes Pueblo en tierras Mapuche, jóvenes Mapuche en tierras Salish, organizaciones nativas que hablan directamente con personas Mapuche ... Colaboradores y aliados como MAPLE pueden representar una valiosa conexión para que las Naciones trabajen juntas.

 

La visión

 

Los co-directores del programa MAPLE Chile, Alison e Ignacio, ya se encuentran en el proceso de mudarse a Villarrica, ciudad pequeña ubicada en el corazón del país Mapuche, a 90 km de Budi y 80 km de Temuco. Villarrica (aproximadamente 50,000 habitantes según el censo de 2012), la última área conquistada por los españoles durante la colonización, es un destino turístico, una ciudad universitaria, rodeada por el Parque Nacional Villarrica y numerosas comunidades mapuche, y con varias organizaciones sin fines de lucro dedicadas a la conservación, comercio justo, más un sector turístico fuerte, cada vez más permeado por las ideas de la sostenibilidad del triple resultado y la participación de numerosas comunidades mapuche que alguna vez estuvieron excluidas por completo del turismo en esta área montañosa. MAPLE Chile llenará un nicho específico en el ecosistema institucional emergente de Villarrica, entre la investigación académica, algunos programas de desarrollo local administrados por iglesias y gobiernos locales, y el ambientalismo, proporcionando un enfoque único para el autodesarrollo indígena, conexiones de centro dinámico al Lago Budi con su fortaleza de la cultura y el lenguaje mapuche, y una trayectoria de 5 años como equipo de campo integrado, que actualmente prepara publicaciones en formatos escritos y audiovisuales para entregar nuestros kits de herramientas y procesos para la replicación y el aprendizaje mutuo adaptativo (que se lanzarán próximamente en un seminario que estamos organizando para finales de este año). Esperamos que dentro de dos años, el Hub iniciado MAPLE Chile y nuestros asociados se convierta en una institución ancla para los diálogos sobre la descolonización económica indígena y para la instalación de capacidades de autogestión en los territorios donde trabajamos a través de: evaluar y potenciar los resultados a largo plazo, extensión de pares a través del aprendizaje mutuo, talleres tipo retiro, seminarios, pasantías, colaboración académica y tecnológica, inversión social, comercio justo e incubación de empresas culturales.

 

Como invitación a considerar el potencial completo de la interconexión indígena, también queremos compartir con ustedes un video sobre este encuentro co-facilitado por A2Delante y MAPLE Chile a principios de este año 2019. Video: Standing with Each Other


¿Serás parte de esto?

 

Para obtener más información sobre el trabajo de MAPLE con comunidades mapuche, visita nuestro sitio web en http://www.maplemicrodevelopment.org/maple-chile. ¡También estamos interesados en escuchar directamente de ti!


Un inesperado viaje a Camboya, octubre de 2018: recuperación de saberes y formas de vida ancestrales

Por Fernando Quilaqueo Calfuqueo

Coordinador Proyectos en Terreno MAPLE Microdesarrollo Chile

Miembro Comunidad Mapuche Llaguepulli

Noviembre de 2018

Versión en inglés: Haga clic aquí 

Para ver nuestra más reciente video-actualización desde el terreno donde figura Fernando y su trabajo por favor haga click aquí!

Una invitación inesperada…

Fue para nosotros un honor y un placer recibir de la Fundación PAWANKA una invitación para la Comunidad de Llaguepulli, a participar en una reunión de líderes indígenas de varios lugares del planeta ... ¡en Camboya! Yo nunca había estado en Camboya, ni el continente asiático. Camboya es un pequeño país en sudeste de Asia, con una población similar en tamaño a la de Chile, pero muy diferente social, económica y culturalmente.

Mi comunidad recibió una subvención por la Fundación Pawanka por primera vez otorgada en 2017 (con el apoyo de las Formas Indígenas de Conocimiento y Aprendizaje , una iniciativa de donaciones liderada por personas indígenas) para ayudarnos en nuestra transición hacia una agricultura más saludable, vinculada a nuestras semillas nativas y conocimiento ancestral. Con el apoyo de MAPLE Microdevelopment Chile, participé en la reunión en Camboya como representante designado por los líderes de la comunidad junto a dos integrantes más de la Comunidad, Fresia Painefil y Kelv Painefil, y también como miembro del equipo de gestión del programa de transición a la agroecológica junto MAPLE Microdevelopment Chile.

 

Foto 1.  La delegación a Camboya con miembros de la comunidad mapuche de Llaguepulli: Fernando Quilaqueo (centro), Kelv Painefil   (a su izquierda) y Fresia Painefil (segunda desde la derecha), octubre de 2018.

Foto 1. La delegación a Camboya con miembros de la comunidad mapuche de Llaguepulli: Fernando Quilaqueo (centro), Kelv Painefil (a su izquierda) y Fresia Painefil (segunda desde la derecha), octubre de 2018.

 Los objetivos del viaje.

Este viaje tuvo por finalidad participar en el  Intercambio Regional de Aprendizajes sobre Semillas, Seguridad Alimentaria y Agro-ecología, llevado a cabo  entre los días 22 al 26 de Octubre del presente, en la ciudad de Seim Reap, de Cambodia, organizado y financiado por la Fundación PAWANKA  y la Organización para la Promoción de la Cultura KUI de la Provincia de Preah Wijía de Cambodia y representó una ocasión para que los beneficiarios anteriores compartieran experiencias de sus iniciativas comunitarias. Para nosotros, como Pueblos Originarios, fue una oportunidad para discutir proyectos que hemos implementado y desarrollado sobre la recuperación de saberes y ancestrales (especialmente relacionados con la recuperación de nuestras semillas) y formas de vida (basadas en la relación entre seres humanos y naturaleza). La reunión tuvo un enfoque de género y holístico, en el contexto del cambio climático. Mujeres indígenas fueron convocadas a dialogar sobre soluciones agrícolas holísticas en sus comunidades, como la agricultura orgánica y la protección de los alimentos nativos.

Algunas de las comunidades e instituciones que participaron fueron: el anfitrión, la Organización para la Promoción de la Cultura Kui de la Provincia de Preah Wijía en Camboya (OPKC); Trinamul Unnayan Sangstha de Bangladesh (TUS); Comunidad Mizquito de Nicaragua; y la Comunidad Mapuche de Llaguepulli de Chile, Joan Carlin (Director de la Fundación Pawanka), Mariana López (Coordinadora de la Fundación Pawanka), Karla Busch (Ejecutiva de la Fundación Pawanka), y Yuri Futamura y Alan Zulch (de la Fundación TAMALPAIS ) (con sede en San Rafael, California), principales donantes de fondos PAWANKA, también participaron.

 

Lo que aprendimos de la reunión

Entre las principales experiencias y lecciones compartidas por las Comunidades participantes en esta reunión, puedo destacar la amplia similitud en los procesos de transformación económica, social y cultural producto de la colonización y las políticas estatales. También existe una lucha incesante por la autodeterminación y la conservación de los recursos naturales, que están amenazados principalmente por las industrias de la madera y el monocultivo, especialmente en Camboya y Bangladesh.

Pero también rescato la exitosa experiencia de las relaciones de colaboración entre la Comunidad Kui, a través del consejo de ancianos, y la policía local y provincial. Conjuntamente y a través de un plan estratégico, trabajan para proteger su bosque nativo ya recuperado y administrado por la propia Comunidad Kui. Esto sería impensable en el Wallmapu (territorio ancestral mapuche), donde la policía tiene intereses muy diferentes a la defensa de nuestros derechos colectivos.

 

Aliados internacionales para los Pueblos Originarios

Los aliados internacionales son clave para crear apoyo para los Primeros Pueblos que luchan por un Planeta mejor. Por ejemplo, el enfoque de colaboración de nuestros aliados internacionales en territorio Mapuche-Lafkenche ha sido el instalar y desarrollar herramientas y capacidades de autogestión en las propias Comunidades con respecto a los recursos naturales y la economía familiar, de acuerdo con los ciclos naturales y la cosmovisión Mapuche. Nuestro gran desafío a mediano y largo plazo es consolidar un equipo de autogestión en la Comunidad para liderar nuestras propias propuestas de desarrollo y ser cada vez más autónomos en los procesos de toma de decisiones al tiempo que fortalecemos a nuestros jóvenes para que se conviertan en los futuros líderes de nuestra Comunidades y economías familiares.

Aprendí que la Comunidad Kui, especialmente, mantiene intactas sus tradiciones culturales. Su relación con los bosques es de vital importancia para su economía y alimentación familiar, ya que el bosque tropical posee una gran biodiversidad de especies que constituyen la principal fuente de nutrición para las familias, además de proporcionar leña, cosecha de resina, pesca y ganadería. De manera colectiva realizan cultivos tradicionales orgánicos de arroz, tubérculo, maíz y porotos, muchos de ellas utilizando semillas tradicionales propias, incorporando técnicas en manejo de rotación y asociación cultivos. Los suelos del bosque, por su naturaleza, aún son muy fértiles y el ciclo productivo, por su condición de clima tropical, posee dos estaciones (invierno y verano) lo que les permite obtener hasta dos cosechas anuales, con abundante disponibilidad del recurso de agua durante todo el año. En sus hogares en la comunidad, cada familia posee un pequeño huerto familiar, para la producción de verduras y frutas tropicales como: coco, plátanos, mangos, dragon fruit, Jack fruit, Plátanos, etc.

Por otro lado, en nuestro territorio, debido a un clima templado con estaciones muy diferentes, los sistemas de cultivo son muy diferentes, con cosechas anuales, por lo que el ciclo de producción es menos dinámico. Sin embargo, al mismo tiempo, las culturas Kui y Mapuche son similares en su respeto por el sentido holístico del cuidado de las semillas, la tierra y la biodiversidad.

Foto 2.  Fresia Painefil y Fernando Quilaqueo, de la comunidad Llaguepulli.

Foto 2. Fresia Painefil y Fernando Quilaqueo, de la comunidad Llaguepulli.

 Visión para el futuro

Actualmente, como parte del equipo de gestión de la comunidad estoy desarrollando un plan de trabajo colaborativo entre la Comunidad de Llaguepulli y MAPLE Microdesvelopment Chile. Esto implica, por un lado, apoyar directamente a 12 familias que están en proceso de transición agroecológica, para fortalecer sus cultivos de quinua, papas nativas, verduras y frutas a través de la recuperación de semillas de ecotipos locales, sin productos agrotóxicos. Por otro lado, estamos trabajando en una propuesta comunitaria complementaria a la anterior y que se relaciona con la revalorización de nuestros activos ambientales. Estos son fundamentales para una transición con recuperación de suelos, humedales y aguas, y que través de la agroforestería, están vinculados a nuestro vivero comunitario. Desde su instalación, este vivero ya tiene un stock permanente de producción anual de especies multipropósito y nativas de la zona, que irán a restaurar la comunidad y el territorio.

La comunidad de Llaguepulli, culturalmente muy activa, es un referente a nivel nacional en el desarrollo de modelos de autogestión en el ámbito del turismo comunitario, la educación intercultural, la banca comunitaria (Apoyo Mutuo), entre otros. Nuestra visión a futuro es convertirnos también en referenyr para la restauración y conservación comunitaria de nuestro patrimonio alimentario y medioambiental indígena.

 

Conclusiones

Entre las mejores experiencias en este evento fueron, sin lugar a dudas, por una parte, el compartir acerca de nuestro programa de transición y restauración agroecológica en la Comunidad de Llaguepulli. También, en especial para mí, como miembro del equipo y coordinador en terreno de MAPLE Microdesarrollo, y además miembro de la comunidad, fue invaluable el ser testigo de los esfuerzos para fortalecer la Kume Monguen (buen vivir) que realizan pueblos y comunidades en otras latitudes.

 Hoy como nunca los  Pueblos Originarios necesitan de la filantropía y asistencia para llevar a cabo sus propuestas diseñadas desde una perspectiva endógena de acuerdo a sus propias necesidades, especialmente en áreas críticas como la recuperación de los activos ambientales y que está estrechamente relacionados con fortalecimiento a la estructura social de nuestros pueblos.

La formación de jóvenes líderes empoderados con herramientas para la autogestión comunitaria y con un enfoque de género es la visión de las instituciones como MAPLE y Pawanka, para lograr un desarrollo holístico e integral en nuestras comunidades. Es así como PAWANKA ha decidido continuar financiando por un nuevo año nuestro programa para fortalecer la economía y alimentación de nuestras familias, con un fuerte componente de fortalecimiento del equipo de gestión comunitario. Agradecemos tanto a MAPLE Microdevelopment Chile como a PAWANKA por su confianza en nosotros y la oportunidad de emprender este gran desafío.

Por último, quiero agradecer a todos quienes hicieron posible la concreción de esta importante experiencia: a todo nuestro equipo de gestión, a MAPLE Microdevelopment Chile, a mi familia y comunidad, y a PAWANKA.

 

Llaguepulli, pewv 2018

Foto 3.  Camboya

Foto 3. Camboya

 Editado y traducido al inglés por Teodora C. Hasegan, antropólogo sociocultural, Ph.D.

Fotos de Alan Zulch, Tamalpais Trust

El surgimiento de la Red de Viveros Lafkenche por Introfillmonguén (Biodiversidad eco-cultural) del territorio del lago Budi

Como sociólogo medioambiental con 20 años de trabajo colaborativo con comunidades y dirigentes mapuche, en este posteo me propongo proporcionar información, así como marcos conceptuales, a los lectores interesados en entender: por qué un simple proyecto como una red de viveros comunitarios, puede convertirse en un modelo con un impacto importante en la regeneración, no sólo de los bosques templados endémicas y humedales costeras, sino también del conocimiento indígena ecológico y cultural Lafkenche (gente del mar), así como de una economía más equilibrada con una fuerte papel de las comunidades, familias y mujeres indígenas.

Para la versión en Inglés pinche aquí

Los invito también a disfrutar de un pequeño clip sobre este esfuerzo colaborativo disponible en el canal YouTube de MAPLE haciendo clic aquí o en la imagen abajo!

Ignacio Krell Rivera, noviembre de 2018, La Araucanía, Chile.

Erosión del suelo y vulnerabilidad socioambiental en las tierras de Lafkenche en la Patagonia Norte

 La erosión de los suelos y la degradación de otros recursos ambientales fundamentales para la vida y la producción rurales, como el agua, la biodiversidad eco-cultural, y los ecosistemas acuáticos y terrestres, y la resultante devaluación de la agricultura en general, y la pequeña agricultura indígena en particular, son fenómenos globales que afectaron gravemente a la región de la Araucanía en la Patagonia septentrional, con un 28,6% de sus suelos erosionados (CIREN 2010) y las tasas más altas de ruralidad y pobreza en Chile, un país con ingreso de nivel medio pero altamente desigual.

En la región de la Araucanía -una enorme y alguna vez fértil sección de la Patagonia Norte, en el centro-sur de Chile, y en términos generales, el territorio histórico de la nación indígena Mapuche (Gente de la Tierra) – este grave daño a los suelos y otros recursos naturales es el producto de  de procesos desencadenados por la colonización violenta a fines del siglo XIX y principios del siglo XX del país ancestral y previamente autónomo de los Mapuche, no hace mucho tiempo cubierto por un grueso manto de bosque templado endémico.

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Lago Budi

Según un informe de la Universidad Mayor (2011), las principales amenazas socio-ambientales para el Lago Budi, el territorio ancestral de los Lafkenche (Gente del Mar), un Área de Desarrollo Indígena (ADI) desde 1996 cuyos humedales mega-diversos también se declararon como sitio de conservación prioritario en 2002, son las siguientes: “a) La erosión y degradación del suelo, que aumentan al desarrollar prácticas que no tienen en cuenta la capacidad del uso de la tierra y el tamaño de la propiedad; b) Pérdida de biodiversidad. ” (U. Mayor 2011, p. 6)

Como en muchas de las cuencas de la Región de la Araucanía, en el Budi las causas históricas de la degradación ambiental anteriormente mencionadas fueron provocadas por la colonización extractiva tardía del área, en este caso, por la empresa maderera “Compañía Colonizadora del Budi”, así como por la llamada “reducción” de sus habitantes indígenas: un término utilizado a fines del siglo XIX para describir el desplazamiento y el asentamiento forzoso de las familias indígenas en pequeñas parcelas en zonas costeras con fuertes pendientes. Esta “reducción” de las comunidades Lafkenche y su base de recursos fue seguida, a mediados del siglo XX, por la fragmentación gradual de las restantes tierras indígenas y la adopción por parte de pequeños agricultores Lafkenche de prácticas de cultivo e intensificación con insumos químicos promovidas por el Estado, aunque inadecuadas (Mariola 2018). Hasta el día de hoy, la presión de las actividades productivas y de subsistencia sobre bosques, suelos, aguas, ecosistemas; la acción del viento y el agua en superficies expuestas, taludes y bancos; y los impactos acumulativos de la introducción masiva de monocultivos de árboles exóticos con alta demanda hídrica, han causó una deforestación y fragmentación casi irreversible de los ecosistemas en la cuenca Budi, con las consiguientes pérdidas en la calidad de los suelos, el agua y la biodiversidad en toda la cuenca (Peña Cortes 2006, Universidad de Chile 2010).

Esta degradación ambiental de las tierras indígenas de Lago Budi, limita sus usos en las empresas familiares y comunitarias sostenibles como el turismo, la agricultura orgánica, la puesta en valor de berries y otros alimentos nativos, e incluso las actividades tradicionales, como el pastoreo y el cultivo de cereales y papas. Esto afecta negativamente a las economías de sus 15 mil habitantes, agrupados en 120 comunidades indígenas y dedicados principalmente a la agricultura de subsistencia, el turismo familiar y la artesanía.

En Budi, las tendencias históricas vinculadas a la degradación de los recursos ambientales y la vulnerabilidad socioambiental continúan impactando fuertemente a una nueva generación de Mapuche-Lafkenche, que está emigrando masivamente en busca de oportunidades económicas o a veces simplemente de sustento temporal en los grandes fundos. También peligra así la transmisión intergeneracional lingüística y cultural.

 

Comenzando a abordar la recuperación de introfillmongén.

Introfillmonguén, literalmente, “la diversidad total de vida interconectada”, puede traducirse ampliamente del Mapudungun como “biodiversidad eco-cultural”. Actualmente, MAPLE Microdevelopment Chile trabaja con 3 comunidades indígenas, Malalwe- Chanko, Allipen y Llaguepulli, todas en el municipio de Teodoro Schmidt y dentro de ADI Budi. En colaboración con múltiples actores, estas comunidades están desarrollando alternativas a la agricultura convencional, como el turismo cultural y el cultivo de cultivos, procesando y cocinando alimentos orgánicos nativos, ganando notoriedad nacional e internacional.

Con el apoyo de MAPLE Chile, estas comunidades, junto con un equipo interdisciplinario y asociados a través de programas con fondos nacionales e internacionales, han aprendido que al reincorporar en sus tierras árboles nativos y multipropósito (frutales y otros de baja demanda hídrica) permiten la recuperación de ecosistemas y activos y servicios ambientales que agrega valor a las tierras degradadas al tiempo que mejoran la calidad ambiental de la cuenca y sus sistemas hídricos, pesquerías y recursos bioculturales como el conocimiento indígena, en peligro de extinguirse, de la medicina herbolaria. Estas tres comunidades Lafkenche, con pequeñas donaciones del Fondo de Protección Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente (FPA-MMA) y proyectos internacionales, y el apoyo de la Corporación Nacional de Bosques (CONAF), el Instituto Nacional de Investigación Agrícola (INIA), la Municipalidad local, y ONG MAPLE Microdesarrollo, han establecido ya sus propios pequeños viveros nativos y frutales; han entrenado equipos de trabajo con habilidades técnicas y de gestión, y ahora buscan co-diseñar una estrategia asociativa para alcanzar sustentabilidad, impacto y escala. Y, a través de talleres de capacitación conjunta e intercambios de aprendizaje de comunidad a comunidad, información y material genético (semillas y clones), estas tres comunidades también han establecido una base para construir ahora una red de viveros comunitarios para abordar de manera efectiva la gestión ambiental integral de la cuenca.

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Los líderes comunitarios que trabajan con el equipo de MAPLE Chile y otros aliados, se han dado cuenta de que, además de los factores históricos de degradación ambiental mencionados anteriormente, existe una brecha en el suministro de especies nativas y multipropósito por parte de entidades públicas y privadas del área, y una carencia de recursos, incentivos y metodologías de colaboración que podrían involucrar a pequeños propietarios indígenas en la incorporación de estas especies a sus tierras y economías,  excluyéndose así la posibilidad de que las propias comunidades Lafeknche puedan  curvar el daño mediante la reincorporación de una cobertura vegetal biodiversa . Hemos encontrado, por ejemplo, que de los 250 viveros comerciales registrados en la región de la Araucanía, solo 15 están ubicados dentro de los 5 municipios costeros, siendo éstos algunos de los más afectados por la deforestación, la erosión y la vulnerabilidad socio-ambiental; y, de estos viveros, sólo 2 producen árboles nativos o frutales (Fuente: Registro de Viveros SAG).

La Red de Viveros Lafkenche abordará esta brecha en tanto:

  1. Los viveros comunitarios pueden ser motores para la reforestación y regeneración de activos ambientales a lo largo y ancho de la cuenca, alentando la incorporación de la cobertura de vegetación biodiversa al ofrecer incentivos a través de una oferta relevante a nivel local y a bajo costo;

  2. Estos viveros comunitarios, a través de una estrategia asociativa, pueden llegar a ser económicamente sostenibles, al tiempo que generan un excedente que puede invertirse en la promoción de los objetivos sociales y ambientales de las comunidades asociadas.

En resumen, la Red de Viveros por Itrofillmonguén, o biodiversidad eco-cultural del Lago Budi, puede convertirse en un modelo de autogestión ambiental de Lafkenche con potencial para regenerar el itrofillmonguen de Budi, actualmente en peligro, deteniendo la cadena de consecuencias de la extracción y marginación, revalorizando las propiedades indígenas y restaurando los recursos de la cuenca, mejorando su potencial turístico y agroecológico, de manera sustentable y con plena participación y autogobierno de entre 3 a 120 Comunidades Indígenas el ADI Budi.

 

MAPLE ayuda a una Red de Viveros de Árboles Nativos a emerger de las necesidades y capacidades del territorio

El papel de la ONG MAPLE Microdesarrollo, el socio principal de este proyecto, es co-crear capacidades, equipos de trabajo y herramientas y métodos apropiados y de bajo costo para promover desde dentro de las propias comunidades el desarrollo ambiental, social y financieramente sostenible de la cuenca. Fernando Quilaqueo, un agro-ecólogo comunitario y coordinador de campo de la ONG MAPLE, explica:

“Las herramientas y técnicas que hemos desarrollado durante algunos años en el contexto de nuestro programa de restauración ambiental comunitaria que hemos llamado Liftuayiñ taiñ Lewfu, se implementaron por primera vez en la comunidad Allipén y luego se replicaron en las comunidades de Llaguepulli y Malalwe-Chanko.   En cada temporada de siembra, hemos podido incentivar a varias familias (actualmente 60) para cerrar espacios dentro de sus predios para plantar especies nativas como Maiten, Notro, Maqui, Pilo pilo, Hualle en cortinas de árboles multipropósito, zonas de amortiguación de Menoko (manantiales naturales) y humedales, así como para el restablecimiento de bosques en pendientes erosionadas a través de curvas de nivel y zanjas de infiltración en laderas. Desde la implementación inicial de estas técnicas agroforestales, hemos visto un gran avance, tanto en la valorización de los recursos naturales y humanos como en el progreso en la restauración de nuestro territorio. Hasta ahora se han plantado más de 5000 árboles nativos, y ahora que tenemos nuestros propios viveros comunitarios para la producción de plantas nativas que son de gran interés para el plan de restauración de nuestras comunidades, podemos esperar un impacto positivo de largo plazo en nuestro territorio, la cuenca de Budi.”

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Nuestro equipo dando un paseo en la Comunidad Allipén: Se pueden observar las cortinas de árboles creadas para recuperar activos ambientales.

MAPLE y nuestros socios y colaboradores de la comunidad también están desarrollando un enfoque en el papel de las mujeres y los jóvenes en la propagación y el cultivo de, y en la agregación de valor a, bayas o berries nativos como la murta (ugni molinae) y el maqui (aristotelia chilensis)Lamngen (hermana) Olga, una de las dos mujeres a cargo del Vivero de árboles de Allipén que participa en procesos de desarrollo de capacidades desde 2016, dice que, para ella, ser responsable del proyecto, “es un orgullo, en primer lugar, y quiero agradecer a la Comunidad y a quienes nos apoyaron para instalar este vivero, porque nunca pensamos en tener un vivero aquítan cerca, tan cerca de  casa. Empezamos con poco, no sabíamos nada y hemos aprendido mucho”.

Al reflexionar sobre los problemas más amplios que conectan este proyecto con la identidad, el entorno y las economías, Olga agrega: “Las plantas que son nativas, que son nuestras propias, propias Madre Tierra, están desapareciendo. Ahora están plantando sólo eucaliptus y pinos, y ya no vemos plantas nativas en nuestras tierras. Con mi familia, en ese sentido estamos bien, porque ahora podemos tener estas plantas murta.” Lamngen Juanita, su compañera de trabajo en el vivero, agrega en relación con la propagación y reincorporación a las bayas nativas murta o üngi (u gni molinae ) a las tierras y economías de Lafkenche : “La murta da una fruta roja, que puede hacerse mermeladas y postres, y quizás otras cosas que aún no sabemos: ¡Escuché que se hacer un helado muy bueno!”

 

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Huerto de murta piloto instalado en la comunidad Allipén en 2016

Durante 2017, el primer vivero instalado en 2015, gracias al esfuerzo de regeneración colaborativa antes mencionado, pudo entregar plantas localmente, donando especies, valuadas en 1 millón de pesos, a miembros de la comunidad, y alcanzando ventas de alrededor de 200 mil pesos a particulares, lo que permitió cubrir algunos costos operacionales. Por lo tanto, 80 familias afiliadas a 3 comunidades indígenas ya se están beneficiando de los impactos ambientales asociados con el acceso a un suministro de plantas nativas y multipropósito, relevantes a nivel local, biodiversas y de bajo costo. Cada invernadero también genera 2 empleos, beneficiando directamente a 6 familias locales con capacitación y trabajo estable y digno. Por otra parte, el inventario de los 3 viveros sigue creciendo, en número y diversidad, y las comunidades, con la orientación de los asesores externos, han visto la oportunidad de solventar por sí mismos la operación sostenida de viveros a través de la comercialización asociativa de una parte de la producción, lo que evitaría que los programas se cierren debido a la falta de apoyo externo para los encargados.

Todas estas capacidades y activos de propiedad comunitaria ofrecen hoy una base sólida para un modelo de regeneración territorial bajo gestión indígenas y auto-sustentable. De ahora en adelante, el desafío será acordar e implementar estrategias adaptativas para explorar el potencial de esta propuesta endógena Lafkenche para la regeneración eco-social bajo control indígena, que puede tener las siguientes y cruciales ventajas con respecto a las ofertas y propuestas provenientes de sociedad chilena dominante:

  1. Genera el intercambio, ingresosy promueve la autofinanciación, por lo que no depende de subsidios externos más allá de las fases iniciales de instalación e incubación; por el contrario, puede generar ingresos, activos comunitarios y empleo de manera ambiental, social y financieramente sostenible.

  2. Genera una oferta local de árboles, biodiversos, culturalmente relevantes y de bajo costo,dirigidos a las comunidades locales, que además pueden ser subsidiados con los ingresos producidos por las operaciones comerciales de los mismos viveros.

  3. Estimula la participación local mediantela generación de niveles de confianza, flexibilidad y adaptabilidad sin precedentes en los programas de “arriba hacia abajo”, mediante el respeto y aplicación de protocolos culturales y reconociendo el papel de las autoridades propias del Pueblo Mapuche a través de mecanismos pertinentes de toma de decisiones y auto-gobernanza.

  4. Abre espacios para el diálogo global sobre el conocimiento ecológico,al estimular la colaboración intercultural de científicos y sabios y sabias mapuche para generar conjuntamente el conocimiento y las reservas físicas de recursos genéticos (semillas de plantas, arbustos y árboles autóctonos) imprescindibles para la restauración del territorio.

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La replicabilidad y la escalabilidad están en el corazón del modelo, que se origina en la asociación de 3 Comunidades que trabajan juntas para elevar la calidad y el volumen de suministro y, por lo tanto, lograr la sostenibilidad. En el corto plazo, el modelo permite la incorporación de más viveros dentro de ADI Budi, donde la Red y su principal aliado, la ONG MAPLE Microdesarrollo Chile, podrán apoyar la creación de nuevos viveros hasta que la autogestión ambiental alcance el nivel y escala necesarios para amdinistrar el manejo regenerativo integral de la cuenca. Además, el modelo, una vez probado, será transferible a otras tres ADI establecidas en territorios ancestrales Mapuche, junto con el aprendizaje y los métodos generados desde el territorio Lafkenche de Lago Budi. Apoyado por un equipo interdisciplinario en el territorio, este modelo promoverá la participación, la asociatividad y el autogobierno económico, cultural y socioambiental de Lafkenche en el lago Budi.

Como empresa comunitaria, la Red apoyará el marketing asociativo, lo que permitirá a los asociados ofrecer, de manera sostenible, un servicio socio-ambiental crucial a entre 3 y 120 comunidades ADI: una oferta de árboles nativos y multipropósito a bajo costo, que serán subvencionados por ventas a precios de mercado a clientes externos, fomentando así su incorporación en los pequeños predios familiares.

Además, como modelador de políticas públicas, en el marco de las 4 ADI establecidas en la zona sur, el modelo demostrará que el apoyo para las etapas de instalación e incubación de las redes de viveros comunitarios puede ser efectivo, eficiente y de alto impacto, generando valor para las tierras indígenas además de promover la autogestión ambiental y económica en estas comunidades.

Si desea formar parte de este esfuerzo de colaboración intercultural, puede contactarnos en maplemicrodevelopment.org o directamente en alison.guzman@maplemicro.org o ignacio@maplemicro.org.

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Desde 2013, el equipo interdisciplinario de la ONG MAPLE Microdesarrollo, compuesto por los codirectores Alison Guzmán (MA.) e Ignacio Krell (MA.) (para bíos, haga clic aquí ) y sus más de 10 colaboradores en 3 comunidades del Budi, ha llevado a cabo el proceso de co-diseño  de herramientas de gestión de recursos culturales (Proyecto conjunto con la Asociación de Emprendedoras Kuzao Zomo desde 2016),  gestión de microfinanzas comunitarias (Rekvlvwun – Grupo de Apoy Mutuo Llaguipulli 2013, Banco de Materiales para Artesanos 2017), y gestión ambiental (viveros 2015, 2016, 2017; recolección de agua de lluvia 2017, agroforestería regenerativa y huertos de berries nativos; recuperación de semillas orgánicas y del suelo 2016, 2107, 2018). En el área de gestión de activos ambientales, el equipo colabora con actores involucrados en la temática de la degradación y devaluación de activos ambientales indígenas: el Municipio de T. Schmidt, CONAF, INIA Carillanca, el Centro Experimental de Huelemu y la Fundación Kennedy, con apoyo de fuentes nacionales (MMA – Fondo de Protección Ambiental Indígena 2015, 2016 y 2017) y fuentes internacionales, como International Foundation, Fondo de Guardianes de la Tierra, Fondo Pawanka –Indigenous Ways of Knowing and Learning Fund, y The Bay and Paul Foundations, entre otros.

 

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Referencias

Departamento de Ciencias Ecológicas Facultad de Ciencias como Universidad de Chile (2010) Análisis del Impacto Económico y Social y Objetivos de laCiudad Ambiental del Lago Budi. Laboratorio de Modelación Ecológica, Santiago, Chile.

Flores, Juan P., Martínez, Eduardo (2010) Determinación de la erosión actual y potencial de los suelos de Chile. Publicación CIREN N ° 139. http://bibliotecadigital.ciren.cl/handle/123456789/2016

Mariola, Matthew J. (2018) Fertilidad limitada, tierras limitadas: barreras para la sostenibilidad en una comunidad agraria chilena.” En “Sostenibilidad de los agroecosistemas”. IntechOpen. Disponible en https://www.intechopen.com/books/sustainability-of-agroecosystems/limited-fertility-limited-land-barriers-to-sustainability-in-a-chilean-agrarian-community

Peña-Cortés, Fernando et al. (2006) Dinámica del paisaje para el período 1980-2004 en la cuenca costera del Lago Budi, Chile. Consideraciones para la conservación de sus humedales. Ecología Austral 16: 183-196. http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1667-782X2006000200009

Universidad Mayor de Chile (2011) Documento de diagnóstico: Estudio de Riesgo y Actualización PRC de Saavedra. Temuco, Chile.http://www.observatoriopanamericano.org/WKP/RECURSOS/OTROS%20DOCUMENTOS/CHILE/INFORMES%20CH/Estudio%20de%20Riesgo%20y%20Actualizacio%CC%81n.pdf

 

ADI- Área de Desarrollo Indígena

CONAF – Corporación Nacional Forestal

INIA – Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria

MMA – Ministerio de Medio Ambiente

SAG –Servicio Agrícola Ganadero